Desde hace años es habitual que durante la semana de feria se cierre el Parque de los Príncipes para realizar algunas tareas de mantenimiento, entre ellas la limpieza del estanque.
Durante uno de estos cierres, en 2005, murió una buena parte de la población de patos que lo habitaba, sin saberse muy bien hasta la fecha si la causa de aquello fue el hambre, al no alimentar nadie a los animales durante una semana, o los gamberros que con frecuencia saltan la verja y comenten este tipo de atrocidades.

Posiblemente se dieron las dos causas, porque desde hace muchos años los servicios de parques y jardines del Ayuntamiento de Sevilla -al que a estas alturas me niego rotundamente a llamar excelentísimo- simplemente no alimentan a esos animales. Los patos del Parque de los Príncipes son alimentados por la gente, principalmente ancianos, que acude a echarles algún trozo de pan u otra comida.
Ese mismo Ayuntamiento hace ya algunos años que también acabó con la escasa vigilancia que había en el parque, estando éste y sus visitantes a merced de los gamberros que a diario destrozan algo o que circulan con sus motocicletas a toda velocidad por caminos en teoría peatonales, sin que la policía local haga acto de presencia cuando son requeridos.
Pero este año se ha alcanzado todo un récord en dejadez y mala gestión que demuestra la clase de energúmenos que han tomado el poder en esta ciudad de Sevilla, ostentando su representación.
De nuevo durante la feria se cerró el parque y se vació su estanque. Éste ha permanecido así durante unas semanas, dejando a la vista de los visitantes la gran cantidad de porquería acumulada en su fondo. Aproximadamente un mes después de iniciado ese vaciado, el estanque seguía vacío. Durante este tiempo los pocos animales que quedaban en el, malviviendo en sus insalubres aguas, con seguridad han tenido oportunidades suficientes para morir.
La gota que ha colmado el vaso ha sido ver como hace unos días el estanque aparecía lleno de nuevo. Sí, lleno, pero sin limpiar. La basura y podredumbre que reposaba en el fondo seco, a la espera de ser retirada, no fue retirada. Algún cerebro gris de los que abundan en nuestras administraciones públicas decidió abrir el grifo sin realizar la limpieza del fondo, posiblemente pensando que en el fondo quedaría y nadie lo notaría.
Pero no quedó. Flota. Flota majestuosamente sobre el agua, dándole al estanque el aspecto de lugar putrefacto donde ya no es posible otra vida que no sea la de las innumerables plagas y enfermedades que aguas insalubres como estas puedan originar.

Como ciudadanos solo podemos exigir una cosa, la reparación inmediata de esta barbaridad y el despido fulminante de la persona directamente responsable. Alternativamente, la dimisión del concejal políticamente responsable.
Si, saber, sé que es un sueño. Para eso alguien debería tener vergüenza torera, y de eso ya no queda. Solo le pido una cosa, señor Monteseirín, si el parque va a seguir abandonado, tal como ha estado durante todo su mandato, mientras usted construía en sus sueños su “ciudad de las personas”, mejor derríbelo y construya, qué se yo…, una mezquita o un Carrefour. Cualquier cosa menos lo que ha hecho con este otrora cuidado y modélico parque.
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