Sucedió el miércoles 16 de enero. Con un fuerte viento cruzado, el Airbus 320 del vuelo IBE446 de Iberia, que cubre la ruta Madrid-Bilbao, intentaba aterrizar y la cosa estuvo a punto de acabar en tragedia. Al final el comandante decidió desviarse a Vitoria.
La secuencia de imágenes publicada por el diario Deia no necesita comentarios.
O al menos eso es lo que deben pensar los caminantes que se encuentren con este profundo agujero que hace semanas ha aparecido en el Parque de los príncipes en Sevilla.
No quiero ni imaginarme lo que hubiese pasado si en vez de un semáforo, en ese paso de peatones hubiesen estado varias personas. Las autoridades deberían tomar medidas “expeditivas” contra la forma de conducir por la ciudad que tienen muchos individuos. Demasiados para mi gusto.
O al menos eso podría pensar cualquiera que la vea asomarse a la ventanilla del coche cuando la llevamos de viaje. Y es que debe encantarle sentir el viento en su carita perruna.
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