Una de las conclusiones a las que he llegado a estas alturas de la vida es que hagas lo que hagas o pienses lo que pienses, nunca faltarán quienes te critiquen ya sea por exceso o por defecto. Agradar a todos es casi un imposible.
A finales de la década de los 70 vivíamos en una España aparentemente de “centro”. Supongo que fue una fórmula sacada de la manga por los políticos que hicieron la transición, con la que pretendían reconciliar la España de los dos bandos, vencedores y vencidos.
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