Estaba anoche leyendo lo que el padre Fortea escribe en su blog sobre la COPE. Ciertamente no le falta razón en nada de lo que escribe. Cuando uno escucha la COPE o se sienta un rato a ver Popular TV, no puede menos que pensar “Dios mio, ¿y estos medios están dirigidos por los obispos españoles?”
No tiene lógica, nada de lógica, que los obispos, sucesores de los apóstoles financien y apoyen una programación que si Pedro, Andrés, Juan, Bartolomé o Santiago escuchasen se quedarían horrorizados.
El diputado holandés Geer Wilders lo venía anunciando desde hace un tiempo: el estreno de un polémico documental contra el Islam. Posiblemente sería la mayor polémica en occidente desde las caricaturas de Mahoma que levantaron la ira de los musulmanes.
Tras el cansancio de nuestra anterior jornada en Pompeya, teníamos un día entero que dedicarle a Roma. Había mucho que ver, y decidimos comenzar por el Vaticano. En mi agenda tenía la Plaza de San Pedro, la basílica del mismo nombre, incluyendo una visita a las tumbas de los papas y la subida a la cúpula, y, finalmente los famosos Museos Vaticanos.
Me ha parecido apropiado un título de película para hacer un comentario sobre una información que he encontrado en Internet.
Andaba buscando datos sobre Arabia Saudita, concretamente sobre la libertad religiosa en ese país, y, oh sorpresa, me encuentro con una página donde se comenta que el embajador del Vaticano en Arabia Saudita se ha convertido al Islam.
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